Ana contempla su vida desde el lugar incierto donde nacen las leyendas. Sabe que otros han construido una imagen de ella mezclando verdad, miedo y fábula. También sabe que, en la sociedad que le tocó vivir, una mujer que toma decisiones por sí misma se convierte rápidamente en una amenaza. Tras la muerte de su marido durante un ataque pirata, la viudez le concede una libertad excepcional: puede administrar sus bienes y gobernar su hacienda sin la tutela de un hombre. Ana rechaza un nuevo matrimonio, se enfrenta a la condescendencia de quienes dudan de su capacidad, reorganiza el trabajo de sus tierras y desafía las formas tradicionales de ejercer el poder.
Su independencia despierta recelos. Los rumores convierten su libertad en escándalo y la bautizan como “Viciosa”. Mientras comerciantes, vecinos y autoridades intentan aprovecharse de ella o desacreditarla, Ana mantiene una idea firme de justicia: pagar lo que corresponde, proteger a quienes trabajan para ella y no aceptar que el miedo gobierne su casa.
El conflicto alcanza una nueva dimensión cuando Ana salva a Lucía de Cabrera, una mujer morisca, esclavizada y maltratada, a la que el pueblo acusa de brujería. Al darle refugio y trabajo, Ana se enfrenta no solo a la superstición colectiva, sino también al Santo Oficio. La protección de Lucía obliga a la protagonista a decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para defender la dignidad de otra mujer.
Ana Viciosa. La señora de Tinajo es un espectáculo teatral, musical y coreográfico de gran formato que recupera la figura de una mujer singular del Lanzarote situado entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII. La propuesta se inspira en la novela de Ignacio “Nacho” Romero y reúne dos textos teatrales en una única dramaturgia dirigida por Germán Barrios.